Por: Jorge Meade
El pueblo de Morelos sigue pagando la factura de los malos gobiernos de Morena. Van ocho años en los que los grupos del crimen organizado y el narcotráfico, en lugar de disminuir, siguen creciendo. La gobernadora Margarita González conoció las exigencias de la población durante la campaña; se comprometió y afirmó que, para su gobierno, combatir la inseguridad y la corrupción sería una prioridad. Nada ha pasado para mejorar; al contrario, la situación ha empeorado.
Cuauhtémoc Blanco permitió, e incluso fue señalado y denunciado por sus nexos con estos grupos. Las evidencias y fotografías lo demostraban, y nada pasó. Además del saqueo a las finanzas del estado, la corrupción rayó en lo cínico. La protección que le siguen brindando Morena y López Obrador le permite continuar burlando la ley.
Cada día que pasa, las estadísticas colocan a Morelos entre los estados más peligrosos. La población de distintas regiones del estado sigue sufriendo extorsiones, secuestros, cobro de piso y ejecuciones; incluso el obispo lo ha denunciado. Cada día se pierden empleos, no existe ningún proyecto de crecimiento, disminuyen las inversiones y la obra pública está detenida.
Los ayuntamientos no tienen recursos; los legisladores federales y locales solo están preocupados por sus proyectos personales. Los funcionarios del estado están divididos entre el jefe de la Oficina, quien acumula poder y más poder, y el resto. A los medios de comunicación se les intenta controlar o, en el peor de los casos, callar.
Después del fallecimiento de Juan Salgado Brito, su ausencia acrecentó la falta de interlocución de un gobierno que va a la deriva, en picada, sin rumbo y sin soluciones; un gobierno que cree que solo la retórica y ocultar la verdad lo van a sostener.
Urge la participación ciudadana. Es necesario que la población pierda el miedo y exija un gobierno que dé resultados y resuelva los problemas de Morelos.
—— Jorge Meade ——
