Opinión || La violencia se ha recrudecido y lo más grave es el mensaje que se está sembrando…

Por: Gibran Haro

Morelos está viviendo días que duelen y que indignan. No es normal, no debe normalizarse y no podemos acostumbrarnos a contar muertos como si fueran estadísticas inevitables.

La violencia se ha recrudecido y lo más grave es el mensaje que se está sembrando: si pueden arrebatarle la vida incluso a quienes investigan el delito, entonces se pretende instalar la idea de que la impunidad manda.

A la par, el retraso en pagos —aguinaldos y quincenas— en instituciones clave como el Poder Judicial y el Congreso no es un “detalle administrativo”. Es una señal de alerta: un Estado que no puede cumplir con lo básico pierde autoridad moral para exigirle al ciudadano que cumpla, que confíe y que espere. Cuando el aparato público se debilita por dentro, se debilita también la capacidad de responder afuera.

Hoy el ciudadano siente dos abandonos al mismo tiempo: abandono ante la violencia y abandono ante la precarización institucional.

Y ese doble golpe rompe el tejido social: paraliza, genera miedo, reduce denuncias, y abre la puerta a que la gente busque “arreglos” por fuera de la ley.

Por eso lo digo con claridad y respeto: esto ya no admite discursos ni simulación. Se necesita acción real, medible y con responsables.

A la ciudadanía le digo algo: su miedo es legítimo, su enojo es válido y su exigencia es justa.

Y a las autoridades: Morelos no necesita excusas, necesita resultados. Porque la paz no se decreta, se construye con trabajo, estrategia, honestidad y un Estado que funcione.⚖️